{"id":1888,"date":"2016-05-09T12:17:17","date_gmt":"2016-05-09T12:17:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salesianobelgrano.edu.ar\/?p=1888"},"modified":"2016-05-09T12:23:00","modified_gmt":"2016-05-09T12:23:00","slug":"comunicacion-y-misericordia-un-encuentro-fecundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salesianobelgrano.edu.ar\/?p=1888","title":{"rendered":"Comunicaci\u00f3n y Misericordia: un encuentro fecundo"},"content":{"rendered":"<p>El s\u00e1bado 8 de mayo de 2016 se celebr\u00f3 la <strong>Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (CS)<\/strong>. La elecci\u00f3n del tema de este a\u00f1o fue: \u201cComunicaci\u00f3n y Misericordia: un encuentro fecundo\u201d, determinada por la celebraci\u00f3n del Jubileo Extraordinario de la Misericordia y, sin duda, el Santo Padre ha querido que fuese una ocasi\u00f3n propicia para reflexionar sobre la sinergia profunda entre comunicaci\u00f3n y misericordia.<\/p>\n<p><strong>Texto completo del Mensaje del Papa para la 50\u00aa Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2016:<\/strong><br \/>\n<strong> \u201cComunicaci\u00f3n y Misericordia: un encuentro fecundo\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas,<br \/>\nEl A\u00f1o Santo de la Misericordia nos invita a reflexionar sobre la relaci\u00f3n entre la comunicaci\u00f3n y la misericordia. En efecto, la Iglesia, unida a Cristo, encarnaci\u00f3n viva de Dios Misericordioso, est\u00e1 llamada a vivir la misericordia como rasgo distintivo de todo su ser y actuar. Lo que decimos y c\u00f3mo lo decimos, cada palabra y cada gesto deber\u00eda expresar la compasi\u00f3n, la ternura y el perd\u00f3n de Dios para con todos. El amor, por su naturaleza, es comunicaci\u00f3n, lleva a la apertura, no al aislamiento. Y si nuestro coraz\u00f3n y nuestros gestos est\u00e1n animados por la caridad, por el amor divino, nuestra comunicaci\u00f3n ser\u00e1 portadora de la fuerza de Dios.<\/p>\n<p>Como hijos de Dios estamos llamados a comunicar con todos, sin exclusi\u00f3n. En particular, es caracter\u00edstico del lenguaje y de las acciones de la Iglesia transmitir misericordia, para tocar el coraz\u00f3n de las personas y sostenerlas en el camino hacia la plenitud de la vida, que Jesucristo, enviado por el Padre, ha venido a traer a todos. Se trata de acoger en nosotros y de difundir a nuestro alrededor el calor de la Iglesia Madre, de modo que Jes\u00fas sea conocido y amado, ese calor que da contenido a las palabras de la fe y que enciende, en la predicaci\u00f3n y en el testimonio, la \u00abchispa\u00bb que los hace vivos.<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n tiene el poder de crear puentes, de favorecer el encuentro y la inclusi\u00f3n, enriqueciendo de este modo la sociedad. Es hermoso ver personas que se afanan en elegir con cuidado las palabras y los gestos para superar las incomprensiones, curar la memoria herida y construir paz y armon\u00eda. Las palabras pueden construir puentes entre las personas, las familias, los grupos sociales y los pueblos. Y esto es posible tanto en el mundo f\u00edsico como en el digital. Por tanto, que las palabras y las acciones sean apropiadas para ayudarnos a salir de los c\u00edrculos viciosos de las condenas y las venganzas, que siguen enmara\u00f1ando a individuos y naciones, y que llevan a expresarse con mensajes de odio. La palabra del cristiano, sin embargo, se propone hacer crecer la comuni\u00f3n e, incluso cuando debe condenar con firmeza el mal, trata de no romper nunca la relaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quisiera, por tanto, invitar a las personas de buena voluntad a descubrir el poder de la misericordia de sanar las relaciones da\u00f1adas y de volver a llevar paz y armon\u00eda a las familias y a las comunidades. Todos sabemos en qu\u00e9 modo las viejas heridas y los resentimientos que arrastramos pueden atrapar a las personas e impedirles comunicarse y reconciliarse. Esto vale tambi\u00e9n para las relaciones entre los pueblos. En todos estos casos la misericordia es capaz de activar un nuevo modo de hablar y dialogar, como tan elocuentemente expres\u00f3 Shakespeare: \u00abLa misericordia no es obligatoria, cae como la dulce lluvia del cielo sobre la tierra que est\u00e1 bajo ella. Es una doble bendici\u00f3n: bendice al que la concede y al que la recibe\u00bb (El mercader de Venecia, Acto IV, Escena I).<\/p>\n<p>Es deseable que tambi\u00e9n el lenguaje de la pol\u00edtica y de la diplomacia se deje inspirar por la misericordia, que nunca da nada por perdido. Hago un llamamiento sobre todo a cuantos tienen responsabilidades institucionales, pol\u00edticas y de formar la opini\u00f3n p\u00fablica, a que est\u00e9n siempre atentos al modo de expresase cuando se refieren a quien piensa o act\u00faa de forma distinta, o a quienes han cometido errores. Es f\u00e1cil ceder a la tentaci\u00f3n de aprovechar estas situaciones y alimentar de ese modo las llamas de la desconfianza, del miedo, del odio. Se necesita, sin embargo, valent\u00eda para orientar a las personas hacia procesos de reconciliaci\u00f3n. Y es precisamente esa audacia positiva y creativa la que ofrece verdaderas soluciones a antiguos conflictos as\u00ed como la oportunidad de realizar una paz duradera. \u00abBienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzar\u00e1n misericordia. [\u2026] Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios\u00bb (Mt 5,7.9).<\/p>\n<p>C\u00f3mo desear\u00eda que nuestro modo de comunicar, y tambi\u00e9n nuestro servicio de pastores de la Iglesia, nunca expresara el orgullo soberbio del triunfo sobre el enemigo, ni humillara a quienes la mentalidad del mundo considera perdedores y material de desecho. La misericordia puede ayudar a mitigar las adversidades de la vida y a ofrecer calor a quienes han conocido s\u00f3lo la frialdad del juicio. Que el estilo de nuestra comunicaci\u00f3n sea tal, que supere la l\u00f3gica que separa netamente los pecadores de los justos. Nosotros podemos y debemos juzgar situaciones de pecado \u2013 violencia, corrupci\u00f3n, explotaci\u00f3n, etc. \u2013, pero no podemos juzgar a las personas, porque s\u00f3lo Dios puede leer en profundidad sus corazones. Nuestra tarea es amonestar a quien se equivoca, denunciando la maldad y la injusticia de ciertos comportamientos, con el fin de liberar a las v\u00edctimas y de levantar al ca\u00eddo. El evangelio de Juan nos recuerda que \u00abla verdad os har\u00e1 libres\u00bb (Jn 8,32). Esta verdad es, en definitiva, Cristo mismo, cuya dulce misericordia es el modelo para nuestro modo de anunciar la verdad y condenar la injusticia. Nuestra primordial tarea es afirmar la verdad con amor (cf. Ef 4,15). S\u00f3lo palabras pronunciadas con amor y acompa\u00f1adas de mansedumbre y misericordia tocan los corazones de quienes somos pecadores. Palabras y gestos duros y moralistas corren el riesgo hundir m\u00e1s a quienes querr\u00edamos conducir a la conversi\u00f3n y a la libertad, reforzando su sentido de negaci\u00f3n y de defensa.<br \/>\nAlgunos piensan que una visi\u00f3n de la sociedad enraizada en la misericordia es injustificadamente idealista o excesivamente indulgente. Pero probemos a reflexionar sobre nuestras primeras experiencias de relaci\u00f3n en el seno de la familia. Los padres nos han amado y apreciado m\u00e1s por lo que somos que por nuestras capacidades y nuestros \u00e9xitos. Los padres quieren naturalmente lo mejor para sus propios hijos, pero su amor nunca est\u00e1 condicionado por el alcance de los objetivos. La casa paterna es el lugar donde siempre eres acogido (cf. Lc 15,11-32). Quisiera alentar a todos a pensar en la sociedad humana, no como un espacio en el que los extra\u00f1os compiten y buscan prevalecer, sino m\u00e1s bien como una casa o una familia, donde la puerta est\u00e1 siempre abierta y en la que sus miembros se acogen mutuamente.<\/p>\n<p>Para esto es fundamental escuchar. Comunicar significa compartir, y para compartir se necesita escuchar, acoger. Escuchar es mucho m\u00e1s que o\u00edr. O\u00edr hace referencia al \u00e1mbito de la informaci\u00f3n; escuchar, sin embargo, evoca la comunicaci\u00f3n, y necesita cercan\u00eda. La escucha nos permite asumir la actitud justa, dejando atr\u00e1s la tranquila condici\u00f3n de espectadores, usuarios, consumidores. Escuchar significa tambi\u00e9n ser capaces de compartir preguntas y dudas, de recorrer un camino al lado del otro, de liberarse de cualquier presunci\u00f3n de omnipotencia y de poner humildemente las propias capacidades y los propios dones al servicio del bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Escuchar nunca es f\u00e1cil. A veces es m\u00e1s c\u00f3modo fingir ser sordos. Escuchar significa prestar atenci\u00f3n, tener deseo de comprender, de valorar, respetar, custodiar la palabra del otro. En la escucha se origina una especie de martirio, un sacrificio de s\u00ed mismo en el que se renueva el gesto realizado por Mois\u00e9s ante la zarza ardiente: quitarse las sandalias en el \u00abterreno sagrado\u00bb del encuentro con el otro que me habla (cf. Ex 3,5). Saber escuchar es una gracia inmensa, es un don que se ha de pedir para poder despu\u00e9s ejercitarse practic\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los correos electr\u00f3nicos, los mensajes de texto, las redes sociales, los foros pueden ser formas de comunicaci\u00f3n plenamente humanas. No es la tecnolog\u00eda la que determina si la comunicaci\u00f3n es aut\u00e9ntica o no, sino el coraz\u00f3n del hombre y su capacidad para usar bien los medios a su disposici\u00f3n. Las redes sociales son capaces de favorecer las relaciones y de promover el bien de la sociedad, pero tambi\u00e9n pueden conducir a una ulterior polarizaci\u00f3n y divisi\u00f3n entre las personas y los grupos. El entorno digital es una plaza, un lugar de encuentro, donde se puede acariciar o herir, tener una provechosa discusi\u00f3n o un linchamiento moral. Pido que el A\u00f1o Jubilar vivido en la misericordia \u00abnos haga m\u00e1s abiertos al di\u00e1logo para conocernos y comprendernos mejor; elimine toda forma de cerraz\u00f3n y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de discriminaci\u00f3n\u00bb (Misericordiae vultus, 23). Tambi\u00e9n en red se construye una verdadera ciudadan\u00eda. El acceso a las redes digitales lleva consigo una responsabilidad por el otro, que no vemos pero que es real, tiene una dignidad que debe ser respetada. La red puede ser bien utilizada para hacer crecer una sociedad sana y abierta a la puesta en com\u00fan.<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n, sus lugares y sus instrumentos han tra\u00eddo consigo un alargamiento de los horizontes para muchas personas. Esto es un don de Dios, y es tambi\u00e9n una gran responsabilidad. Me gusta definir este poder de la comunicaci\u00f3n como \u00abproximidad\u00bb. El encuentro entre la comunicaci\u00f3n y la misericordia es fecundo en la medida en que genera una proximidad que se hace cargo, consuela, cura, acompa\u00f1a y celebra. En un mundo dividido, fragmentado, polarizado, comunicar con misericordia significa contribuir a la buena, libre y solidaria cercan\u00eda entre los hijos de Dios y los hermanos en humanidad.<\/p>\n<p><em>Fuente: http:\/\/www.donbosco.org.ar\/recursos_detalle.php?codigo=2615<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El s\u00e1bado 8 de mayo de 2016 se celebr\u00f3 la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (CS). 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