{"id":3189,"date":"2017-03-27T10:46:15","date_gmt":"2017-03-27T10:46:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salesianobelgrano.edu.ar\/?p=3189"},"modified":"2017-03-27T10:46:15","modified_gmt":"2017-03-27T10:46:15","slug":"mas-de-40-000-tucumanos-honraron-a-maria-y-dijeron-si-a-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salesianobelgrano.edu.ar\/?p=3189","title":{"rendered":"Mas de 40.000 tucumanos honraron a Mar\u00eda, y dijeron SI a la vida"},"content":{"rendered":"<p>Miles de tucumanos se dieron cita para conmerorar el D\u00eda del Ni\u00f1o por Nacer, acompa\u00f1ados por nuestra Madre de la Merced, a quien renovaron su Amor y Fidelidad. La inclemencia del tiempo no fue obst\u00e1culo para orar entorno al altar y defender el SI a la Vida desde la concepci\u00f3n.<br \/>\nLa homil\u00eda de Monse\u00f1or Zecca, que no pudo ser leida por la copiosa lluvia, la compartimos a continuacion; \u00abdefender la vida del ni\u00f1o por nacer, la virginidad de Mar\u00eda\u00bb fueron los puntos centrales; exhortando a los tucumanos sean cat\u00f3licos o no \u00aba respetar la vida, derecho innegociable\u00bb.<\/p>\n<p>Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or<br \/>\nD\u00eda del Ni\u00f1o por nacer<\/p>\n<p>\u201cEl Se\u00f1or al entrar en el mundo dijo: \u2018Aqu\u00ed estoy, para hacer, Dios, tu voluntad\u201d. Estas palabras de la ant\u00edfona de entrada de esta Misa de la Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or, tomadas de la Carta a los Hebreos, m\u00e1s precisamente del pasaje que es proclamado como segunda lectura, nos introducen en el n\u00facleo del misterio que hoy celebramos: la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios en el seno inmaculado de la siempre Virgen Mar\u00eda mira, en efecto, a la redenci\u00f3n que consuma, en la Pascua, el designio salv\u00edfico concebido por Dios desde toda la eternidad. \u201cEncarnaci\u00f3n redentora\u201d. Esa es la f\u00f3rmula que San Juan Pablo II utiliza en su Enc\u00edclica Redemptor Hominis.<\/p>\n<p>\u201cLa Palabra se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u201d reza la ant\u00edfona del Aleluya que precede a la proclamaci\u00f3n del Evangelio, al tiempo que la ant\u00edfona de comuni\u00f3n nos trae nuevamente a la memoria el texto del Profeta Isa\u00edas proclamado como primera lectura: \u201cUna virgen concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz un hijo, y lo llamar\u00e1 con el nombre de Emmanuel\u201d.<\/p>\n<p>En la magn\u00edfica sencillez de estas ant\u00edfonas la Iglesia expresa su fe. La misma que profes\u00f3 desde los inicios cuando, en el Concilio reunido en \u00c9feso, en el a\u00f1o 431, proclam\u00f3 \u201cque Mar\u00eda lleg\u00f3 a ser con toda verdad Madre de Dios \u2013Theotokos\u2013 mediante la concepci\u00f3n humana del Hijo de Dios en su seno\u201d (CEC n. 466). El anuncio contenido en el claroscuro de la profec\u00eda de Isa\u00edas (cf. Is 7,14) se hace verdad en lo afirmado en el Evangelio de Juan \u201cLa Palabra se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u201d (Jn 1,14) y, finalmente, plenifica su contenido salv\u00edfico en la afirmaci\u00f3n de la Carta a los Hebreos (cf. 10,5-7) que hace referencia a la libre entrega sacrificial de Jes\u00fas. Una expresi\u00f3n sint\u00e9tica del sentido salv\u00edfico de la encarnaci\u00f3n la encontramos en el Credo Niceno-Constantinopolitano cuando confesamos: \u201cPor nosotros los hombres y por nuestra salvaci\u00f3n baj\u00f3 del cielo, y por obra del Esp\u00edritu Santo se encarn\u00f3 de Mar\u00eda la Virgen y se hizo hombre\u201d (CEC 456). El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, citando a San Ignacio de Antioqu\u00eda, da ya testimonio de este v\u00ednculo: \u201cEl pr\u00edncipe de este mundo ignor\u00f3 la virginidad de Mar\u00eda y su parto, as\u00ed como la muerte del Se\u00f1or: tres misterios resonantes que se realizaron en el silencio de Dios\u201d (CEC 498).<\/p>\n<p>En este silencio queremos detenernos para reflexionar este magn\u00edfico pasaje del Evangelio de San Lucas que acabamos de proclamar. Mar\u00eda, desposada con Jos\u00e9, recibe la visita del \u00c1ngel Gabriel que, al saludarla, la proclama \u201cllena de gracia\u201d. Ella queda desconcertada ante el saludo. Un saludo que hace referencia a la predestinaci\u00f3n de Mar\u00eda a quien Dios, desde toda la eternidad, hab\u00eda elegido para ser madre de su Hijo y, en orden a este Hijo, la hab\u00eda preservado, ya desde su concepci\u00f3n, del pecado original. Por ello la confesamos Inmaculada y tambi\u00e9n la confesamos, apoyados en la Revelaci\u00f3n divina y en la perenne Tradici\u00f3n de la Iglesia \u201csiempre Virgen\u201d. Virgen antes, durante y despu\u00e9s del parto.<\/p>\n<p>Ante el desconcierto, ciertamente entendible de nuestra Madre del cielo, el \u00c1ngel le dice \u201cNo temas, Mar\u00eda, porque Dios te ha favorecido \u2013y le anuncia\u2013 Concebir\u00e1s y dar\u00e1s a luz un hijo y le pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas. El ser\u00e1 grande y ser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00edsimo\u201d.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, ciertamente, no atina a comprender del todo semejante anuncio. Pero responde con fe, con la apertura total del coraz\u00f3n a la voluntad de Dios: \u201cYo soy la servidora del Se\u00f1or, que se haga en m\u00ed seg\u00fan tu Palabra\u201d.<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos todav\u00eda en dos elementos fundamentales de este misterio. El primero es el de la encarnaci\u00f3n del Se\u00f1or. La Iglesia llama \u201cEncarnaci\u00f3n\u201d al hecho de que el Hijo de Dios haya asumido una naturaleza humana para llevar a cabo, por ella, nuestra salvaci\u00f3n. A esta realidad aluden el pasaje ya citado de la Carta a los Hebreos y el hermoso himno de la Carta a los Filipenses cuando dice que Cristo se hizo semejante a los hombres, tomando la condici\u00f3n de siervo y humill\u00e1ndose hasta la cruz (cf. Flp 2,5-8). El misterio de la Encarnaci\u00f3n es central en nuestra fe cristiana al punto que es, seg\u00fan el Catecismo de la Iglesia, \u201cel signo distintivo [de la misma]. Es la alegre convicci\u00f3n de la Iglesia desde sus comienzos cuando canta \u201cel gran misterio de la piedad\u201d: \u201c\u00c9l ha sido manifestado en la carne\u201d (1 Tim 3,16) (CEC 463).<\/p>\n<p>El segundo es la maternidad de Mar\u00eda Virgen. \u00bfPor qu\u00e9 misteriosa raz\u00f3n quiso Dios que su Hijo naciera de una virgen? La virginidad de Mar\u00eda manifiesta la iniciativa absoluta de Dios en la Encarnaci\u00f3n. Jes\u00fas no tiene como padre m\u00e1s que a Dios (cf. Lc 2,48-49). Fue concebido por obra del Esp\u00edritu Santo en el seno de la Virgen Mar\u00eda porque \u00e9l es el Nuevo Ad\u00e1n (cf. 1 Co 15,45) que inaugura la nueva creaci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, el nuevo nacimiento de los hijos de adopci\u00f3n en el Esp\u00edritu Santo por la fe. En este misterio se inaugura un nuevo orden de cosas: el que era invisible por naturaleza se hace visible en la nuestra. El mismo que es Dios verdadero es tambi\u00e9n hombre verdadero y en \u00e9l, con toda verdad, se unen la peque\u00f1ez del hombre y la grandeza de Dios.<\/p>\n<p>Queridos hermanos, no quiero extenderme m\u00e1s en la reflexi\u00f3n sobre este insondable misterio de la encarnaci\u00f3n que celebramos con toda la Iglesia en este d\u00eda con la Solemnidad de la Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or. Pero s\u00ed, sacar algunas conclusiones que hacen al respeto por la vida de todo hombre desde el mismo momento de su concepci\u00f3n. Una verdad afirmada no s\u00f3lo por la fe, sino corroborada por la ciencia biol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La Revelaci\u00f3n divina confirma que \u201cEl Hijo de Dios, con su encarnaci\u00f3n, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre\u201d (GS 22) lo que pone de manifiesto el valor incomparable de cada persona humana. Tanto la fe cristiana como el derecho natural, susceptible de ser descubierto y reconocido por todo hombre que se abra honestamente con su raz\u00f3n a la verdad nos se\u00f1alan el valor y el derecho a la vida como el primero de los derechos humanos. No puede dejar de llamar la atenci\u00f3n y ser calificado como un signo de profundo deterioro social el hecho de que, despu\u00e9s de descubrir afortunadamente la idea de los \u201cderechos humanos\u201d como derechos inherentes a cada persona y previos a toda Constituci\u00f3n y legislaci\u00f3n de los Estados, se incurra hoy en una sorprendente contradicci\u00f3n: en el momento en que se afirma solemnemente el valor de la vida, \u201cel derecho mismo a la vida queda pr\u00e1cticamente negado y conculcado, en particular en los momentos m\u00e1s emblem\u00e1ticos de la existencia como son el nacimiento y la muerte\u201d (EV 18).<br \/>\nAl culminar esta procesi\u00f3n que ha querido ser un canto a la vida quiero invitar a todos, en primer lugar a los creyentes, pero tambi\u00e9n a los miembros de otras confesiones religiosas y a los ciudadanos, a defender este derecho a la vida descubriendo que cuando este valor sagrado de la vida humana, desde su inicio hasta su t\u00e9rmino, no es respetado como bien primario e innegociable resulta imposible la convivencia humana y la misma comunidad pol\u00edtica. Hemos caminado junto a Mar\u00eda, nuestra Madre. Pid\u00e1mosle a ella que nos ayude a comprender que el aborto ser\u00e1 siempre un crimen abominable. No hay causa alguna que lo justifique. Que ella nos ense\u00f1e a respetarnos mutuamente para construir juntos una sociedad que, por la vinculaci\u00f3n de sus miembros y el respeto por sus leg\u00edtimas diversidades, se consolide en una amistad social que garantice la paz fundada en la justicia.<br \/>\nQueremos pedirle a la Virgen que bendiga a nuestras familias y a nuestro pueblo. Y renovar nuestro pacto de fidelidad a ella consagr\u00e1ndonos nuevamente a su maternal protecci\u00f3n, que nos da la seguridad de un refugio para nuestras penas y de un coraz\u00f3n abierto para compartir nuestras alegr\u00edas.<br \/>\nLa burda y sacr\u00edlega representaci\u00f3n de la Virgen abortando en las mismas puertas de la Catedral por parte de un peque\u00f1o grupo que, ciertamente, no representaba a la mayor\u00eda que marchaba por la afirmaci\u00f3n de derechos y valores sin duda leg\u00edtimos ha sido una grav\u00edsima ofensa a la Virgen Sant\u00edsima, en primer lugar, pero tambi\u00e9n a la fe, a la Iglesia y al mismo pueblo tucumano que reconoce mayoritariamente en Mar\u00eda a su madre. De este hecho deben hacerse responsables quienes lo promovieron. Los fieles cristianos tenemos todo el derecho de exigir una reparaci\u00f3n. Pero esta leg\u00edtima exigencia no debe ser un sentimiento de rencor o violencia, sino, por el contrario, la expresi\u00f3n de un amor que no discrimina a nadie sino que se abre generosamente a todos.<\/p>\n<p>+Alfredo Horacio Zecca<br \/>\nArzobispo de Tucum\u00e1n<\/p>\n<p>San Miguel de Tucum\u00e1n, 25 de marzo de 2017<\/p>\n<p>Fuente:\u00a0www.arzobispadotucuman.org.ar<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miles de tucumanos se dieron cita para conmerorar el D\u00eda del Ni\u00f1o por Nacer, acompa\u00f1ados por nuestra Madre de la Merced, a quien renovaron su Amor y Fidelidad. La inclemencia del tiempo no fue obst\u00e1culo para orar entorno al altar y defender el SI a la Vida desde la concepci\u00f3n. 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